Notas

Violencia

Cuando se habla de violencia en el caso de Cataluña, de coup d´Etat violento, se habla del siglo XXI. Yo sé que es algo difícil de entender, como todo lo que sucede mientras conversamos, nos peleamos, discutimos banalidades, frivolizamos, bebemos cerveza o sencillamente, vivimos. Pero el siglo XXI produce constantemente fenómenos, situaciones y patrones de conducta diferentes, acordes a los nuevos tiempos y a las nuevas herramientas. Sigue leyendo

Estándar
Notas

Juan Belmonte en Twitter

Hoy he hallado un tesoro. Estaba cavando en mitad de una isla que ya a primera vista lucía primorosa, vergel palpitante, cuando Juan Belmonte se me ha aparecido de repente y señalándome con el dedo reconocióme como uno de los suyos: Sigue leyendo

Estándar
Notas

Ciudadano tuitero

Todo comienza con una pregunta aparentemente ingenua: ¿por qué te gusta tanto Twitter? 

Porque es el nuevo café donde los españoles nos pasamos la tarde sacándonos los ojos en apasionadas tertulias sobre cualquier cosa susceptible de ser polemizada. Quizá esa es una buena premisa de partida, aunque hay más. Quizá porque, en ese mundo real de carne y hueso -como si Internet fuese de mentira, o lo hubiesen inventado los marcianos, o como si todos en mi TL fueran replicantes…¿lo sois?- la mirada casi nunca se dirige a los ojos, y siempre está manchada por algún subterfugio turbio por donde se escapa la verdad. Sigue leyendo

Estándar
Comentario

Tuitero Bárcenas

Luis Bárcenas parece uno de esos malos de serie B que atormentan a los ímprobos protagonistas de las tórridas películas de mediopelo con las que Antena 3 lleva años copando la cuota de pantalla de los sábados por la tarde. La pulcritud de su apariencia, y ese repeinado con abundante gomina, le dan un toque de sofisticada vacuidad a su condición de presidiario de alto copete. No tiene ese garbo callejero que anuncia el plebeyo origen de los malos de verdad, ni ese puntito de zafia altivez de los chicos duros del Chicago de los años 20. Bárcenas es la remasterización de Mario Conde. Sin ese halo de juvenil osadía, ni tampoco su fachada de brillante y advenedizo fucker, pero con el mismo emplaste de gelatina en el pelo y, sobre todo, con muchísimo más dinero. Mario Conde también amenazaba con revelar secretos que harían temblar los cimientos de la Sublime Puerta, igual que Bárcenas ahora. De un par de brochazos gruesos, dice Pedrojota que dice Il Tesorero, es capaz de rotular en negro el epitafio de un gobierno. Nada menos. Es probable que estemos asistiendo a momentos que en 10 o 15 años aparecerán en la pequeña pantalla narrados con voces en off en alguna TV Movie de Telecinco, así que si van por la calle sin prisa, procuren sonreír: quién sabe si no hay ya gente grabando planos para el metraje. Bárcenas, como Mario Conde, tendrá, por supuesto, sus tres capítulos de nostálgica gloria wharholiana, cuando ya no sea un molesto incordio para nadie y tenga que mantener su estatus de ángel caído vendiendo sus memorias al mejor postor, guionizando su meteórico ascenso a la cima suiza del dinero en negro, y tuiteándolo todo a tiempo real. Por que en España, aunque nadie lo diga, todo el mundo sabe que Il Tesorero no guarda bajo su manga ninguna carta capaz de aguantar el farol, pero también sabe que sabe lo suficiente, sea válida la redundancia, para huir de una condena demasiado larga. Con lo que en un plazo razonable de tiempo, la memoria de la infamia desaparecerá, y el ciudadano Bárcenas volverá convertido en Tuitero Bárcenas, honorable político, empresario y ex-malo de celuloide, y quizá funde un partido con el que presentarse a algunas elecciones. Dando lecciones de cómo han de hacerse las cosas. Como Mario Conde.

Estándar
Notas

Completamente domingo

Dios da puñales a quien no tiene mocos. Sigue leyendo

Estándar
Crónica

Entreacto

Era este un fin de semana de entreguerras. El madridismo comienza a oler la mecha del arcabuz encendiéndose, Sigue leyendo

Estándar
Comentario

Reclutas numerados

Anda la chavalería de Twitter revuelta porque entre ayer por la noche y esta mañana el director del panfleto AS, Alfredo Relaño, decidió abandonar el supuesto altar de superioridad moral en el que se halla instalado desde que algunas mentes impresionables decidieron que sus defecaciones intelectuales matutinas eran periodismo de calidad, y se lanzó a la arena del microblogging provocando de manera zafia al madridismo crítico con unas formas y un lenguaje un tanto desfasado, Sigue leyendo

Estándar