Reseñas

El depravado círculo de la sangre

9788498921236

Pasadas las 9 y media de la noche del 5 de marzo de 1953, Stalin, postrado en una especie de coma por una apoplejía en el salón de su dacha favorita, la de Kuntsevo, en los arrabales de Moscú, comenzó a boquear. “Tenía el rostro descolorido, sus rasgos eran irreconocibles. Literalmente se asfixió mientras nosotros estábamos allí mirando. Su agonía fue terrible…En el último momento, abrió los ojos. Fue una mirada espantosa, de locura o de rabia, y estaba llena de miedo a la muerte”. Sigue leyendo

Estándar
Comentario

Frío

Dicen que durante la batalla de Teruel hizo tanto frío que se congelaron los depósitos de combustible de los vehículos, y que tanto los nacionales sitiados dentro como los republicanos que los asediaban, así como los nacionales que a su vez cercaban a aquellos en los alrededores del inhóspito páramo aragonés, constituían un espectral ejército de sombras que apenas podían combatir porque sus dedos se endurecían, rígidos, prematuramente artríticos, en torno a los gatillos de sus fusiles. Sigue leyendo

Estándar