El depravado círculo de la sangre

9788498921236

Pasadas las 9 y media de la noche del 5 de marzo de 1953, Stalin, postrado en una especie de coma por una apoplejía en el salón de su dacha favorita, la de Kuntsevo, en los arrabales de Moscú, comenzó a boquear. “Tenía el rostro descolorido, sus rasgos eran irreconocibles. Literalmente se asfixió mientras nosotros estábamos allí mirando. Su agonía fue terrible…En el último momento, abrió los ojos. Fue una mirada espantosa, de locura o de rabia, y estaba llena de miedo a la muerte”. Continúa leyendo El depravado círculo de la sangre

La existencia de Dios

Guénrij Grigorievich Yagoda fue uno de los jefes de la NKVD, la vieja Cheka que terminó rebautizándose con el paso de los años con el nombre de KGB. Sucesor de Dzerzhinski, el fundador, se empleó en su cargo con la sanguinaria tenacidad habitual entre la depravada corte bolchevique de Stalin. Era, naturalmente, ateo, como todos aquellos asesinos que sustituyeron al Dios secular por la fe mística, y semejante al catarismo medieval, del bolchevismo. Sin embargo dejó para la posteridad una nota interesante, sobre todo para quienes como el que escribe curiosean en torno a los momentos finales de los individuos y sus reacciones. Continúa leyendo La existencia de Dios

Mediadores

Entre tanta analogía con el 36 y tanto corresponsal anglosajón que se cree Orwell o Hemingway en Fiesta, no he leído ninguna alusión a uno de los actores secundarios de la Guerra Civil: el Comité de No Intervención. Continúa leyendo Mediadores

Insomnes y febriles haciendo la revolución

9788446022145

Va a hacer cien años en octubre (según el calendario gregoriano) que el Partido Bolchevique ruso tomó al asalto el poder en San Petersburgo, y un periodista americano, a la sazón comunista, estuvo allí y lo contó. A pesar de la no disimulada simpatía de John Reed, un chico de Harvard, por los bolcheviques, dejó un testimonio veraz, un texto en el que pugna por salir la memoria humeante, fétida y sangrienta de la revolución dentro de la Revolución. Y esto es así porque Reed, además de no ocultar de qué lado estaba, también decidió contar todo lo que veía. Continúa leyendo Insomnes y febriles haciendo la revolución

Dostoyevski, arúspice

Leyendo Los demonios, de Dostoyevski, me asombra la capacidad predictiva del maestro. La novela se publicó en 1872, pero a veces me ha parecido estar leyendo sobre el año 1917. Extracto tres pasajes.  Continúa leyendo Dostoyevski, arúspice

Vida de los zares

9788416771028

Cuenta Simon Sebag Montefiore al final de su libro que Stalin siempre se comparó con la dinastía Romanov, incluso nada más conquistar Berlín en 1945. Citando sus propias palabras cuando se hallaba en plena carrera hacia el poder absoluto en la Rusia soviética, “el pueblo necesita un zar. Durante siglos el pueblo de Rusia ha estado bajo el poder de un zar. El pueblo ruso es zarista…está acostumbrado a que una sola persona sea la que manda. Y ahora debe haber un solo jefe”. Continúa leyendo Vida de los zares

La increíble vida de Manolis Glezos (y III)

7451005454_9ed573f89d_h

La Dekemvriana, también llamada “el diciembre rojo” o “la Batalla de Atenas”, continúa siendo un episodio oscuro y turbio, sobre todo en lo referente a la implicación directa de las tropas británicas en la muerte de civiles a principios del último mes de 1944. Sea como fuere, aquello dio comienzo a una guerra civil sangrienta entre griegos. Los miles de partisanos comunistas con que el ELAS contaba en el Ática fueron diezmados por la intervención conjunta de británicos, guerrilleros de la Liga Nacional Griega Republicana (EDES) del teniente coronel Napoleon Zervas (un héroe de la I Guerra Mundial) y elementos monárquicos y colaboracionistas filonazis rehabilitados ex-profeso tras la liberación de Atenas; una coalición confusa y precaria que tenía como objetivo prioritario evitar que Grecia se convirtiese en un satélite de Moscú tras la victoria sobre Hitler. El EDES de Zervas era un ejército de partisanos heterogéneo. De inspiración venizelista, es decir, “socialdemócrata”, combatió desde el principio de la ocupación nazi junto a despojos del régimen de Metaxas y luego, en el Epiro, Albania y Macedonia, junto con los británicos, quienes rápidamente los armaron y legitimaron pues rivalizaban con el ELAS en aceptación popular, sobre todo en el campo griego. Continúa leyendo La increíble vida de Manolis Glezos (y III)