Reseñas

Velocidad, neuróticos y hombres fragmentados

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Escribió Henri Bergson: Si sigo con los ojos, en la esfera de un reloj, el movimiento de la aguja que corresponde a las oscilaciones del péndulo, no estoy midiendo, como podría pensarse, una duración. Lo único que hago es contar momentos simultáneos, que es algo muy distinto. Fuera de mí, en el espacio, nunca hay sino una posición única de la aguja y del péndulo, pues de sus posiciones anteriores no queda nada. Dentro de mí se realiza un proceso continuo de organización y de penetración mutua de los hechos de conciencia, y eso es lo que constituye la verdadera duración”. Tras someter a mediciones en el espacio la experiencia de la duración vivida, la cultura occidental había convertido la experiencia en esclava de la áspera cultura espacial de los hechos y las cifras, de los centímetros y las toneladas. Lo que Bergson dio a entender era que, por el bien del éxito en el comercio y en la ciencia, la civilización se privaba de su libertad más fundamental. Para él, la conciencia tenía que depender de la memoria para crear un cuadro coherente del mundo, y, al hacerlo, la mente, por asombroso que parezca, funcionaba como una cámara de cine, proyectaba imágenes estáticas para dar la ilusión de movimiento continuo, de identidad”.  Sigue leyendo

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Reseñas

El asceta de la revolución

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Hace 100 años el partido bolchevique (la facción mayoritaria, bolshevik, del viejo Partido Obrero Socialdemócrata Ruso) tomó el poder en San Petersburgo, entonces Petrogrado, por la fuerza. Es decir, que dio un golpe de Estado, aunque la historiografía moderna se empeñe en llamarlo revolución de octubre. Sigue leyendo

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Historia

La familia de la Casa Ipátiev

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En la madrugada del 16 al 17 de julio de hace 99 años, el último zar de Rusia, Nicolás II, fue asesinado en el sótano de la Casa Ipátiev de Ekaterimburgo, junto a toda su familia. Fue en la habitación cuya ventana arqueada puede verse abajo a la izquierda, en la fotografía. Sigue leyendo

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Reseñas

Insomnes y febriles haciendo la revolución

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Va a hacer cien años en octubre (según el calendario gregoriano) que el Partido Bolchevique ruso tomó al asalto el poder en San Petersburgo, y un periodista americano, a la sazón comunista, estuvo allí y lo contó. A pesar de la no disimulada simpatía de John Reed, un chico de Harvard, por los bolcheviques, dejó un testimonio veraz, un texto en el que pugna por salir la memoria humeante, fétida y sangrienta de la revolución dentro de la Revolución. Y esto es así porque Reed, además de no ocultar de qué lado estaba, también decidió contar todo lo que veía. Sigue leyendo

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Notas

Dostoyevski, arúspice

Leyendo Los demonios, de Dostoyevski, me asombra la capacidad predictiva del maestro. La novela se publicó en 1872, pero a veces me ha parecido estar leyendo sobre el año 1917. Extracto tres pasajes.  Sigue leyendo

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Reseñas

El hombre que estuvo allí

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Acabo de leerme uno de los clásicos de Manuel Chaves Nogales, la recopilación de reportajes con que el periodista sevillano alumbró el personaje, absolutamente veraz, de Juan Martínez, maestro flamenco y artista de variedades: El maestro Juan Martínez que estaba allí. La obra es capital. Libros del Asteroide ha reeditado unos textos, publicados originalmente en el diario Ahora en 1934. Que el testimonio de Juan Martínez viese la luz, precisamente, en 1934, es la primera de las circunstancias históricas que lo han relegado al ostracismo. Ese año se produjeron en España importantísimos acontecimientos que determinaron la deriva del último bienio republicano antes de la guerra: la Revolución de Asturias, la sublevación catalana y la serie de huelgas generales que agitaron muchas ciudades en todo el país.  Sigue leyendo

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