Relatos

La carretera

Llevaba más de dos horas conduciendo y empezó a cansarse. Salió con la última luz del día, que también era la del año, y en su camino había visto ennegrecerse el cielo con el mayor espectáculo del mundo. Sigue leyendo

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Relatos

Un cuento de Navidad

(Esta es una historia de ficción. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Lo único que de verdad existe es la localización, pues, en algún lado ha de suceder)  Sigue leyendo

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MellonRhum

Robar

Por @MellonRhum

Robar, ese el verbo de moda entre la clase política de este país. En Asturias también, desde los fondos mineros hasta el dinero para pagar “VillaMadalena”. Una de las causas, por otro lado, de la expulsión de Cascos del PP. Y hasta aquí quiero leer. Pero no sólo es dinero lo que nos roban.

Suprimen los términos “Navidad y Semana Santa” del calendario lectivo en Asturias y lo anuncian a los cuatro vientos. “Hemos conseguido sacar la religión de las aulas” pensarán muchos y muchas. Y perdonen que haga esta distinción: lo que no saben todas ellas (o quizás no quieran recordar) es que pueden decidir porque hace mucho, mucho tiempo, un señor en una cueva, amparándose en la fe cristiana, decidió que no iba a dejar que un musulmán se beneficiara a su hermana.

No es la primera vez que asistimos a este intento de borrar las raíces más profundas que generan nuestra identidad. Parece que en esta sociedad buenista abanderada no por políticos o grandes pensadores sino por deportistas de dudosa inteligencia (ese es el patio en el que nuestros hijos crecerán) hay que pedir perdón por los “genocidios” de cuando Hernán Cortés decidió conquistar el Imperio azteca o Pizarro el Imperio inca. Porque esos indios, a los que llevamos muchas cosas, eran unos seres pacíficos que sólo comían hierba cuales ñus en las praderas y no utilizaban las armas para nada, ni para desgarrar carne. “Genocidios” dicen, los socialdemócratas de mercadillo, que se avergüenzan porque su madre alguna vez les dio un potito de carne. Sin saber nada más que: que fuimos y les matamos. Les matamos porque nuestras armas eran más modernas, no porque ellos no supiesen pelear. Para eso tendrían que saber qué tipos de sociedades eran aquellas.

Las vacaciones de Navidad son de Navidad, porque nuestra herencia es católica. Sino lo fuera haríamos Ramadán y descansaríamos cuando el Sultán, el Rajá, el Emir o el Pope quisieran. Si ustedes quieren una herencia cultural distinta, tendrían que haber maniatado a Pelayo, a los Reyes Católicos, a Alfonso XII, a Felipe II… pero probablemente ellos eran más cultos que todos estos que mientras tanto siguen robando, a manos llenas. Riéndose de nosotros, los que les mantenemos. Aguantamos y aguantamos, bajando la cabeza. Legislan tonterías, pero de trabajar, nada. No saben lo que es. Por no saber no conocen las palabras “equinoccio” o “solsticio” y eso que los romanos tiraban cristianos a los leones.

Insisto señores, si no les gusta su herencia cultural, háganse ciudadanos del Congo. Y si escogen quedarse, paguen ustedes a asesores que tengan más imaginación.

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