Ser francés

De un tiempo a esta parte sospecho cuál es la verdadera pulsión del catalanismo. Tiene que ver con eso que ha dado en llamarse (y explotarse propagandísticamente por el Partido Popular) “hispanofobia”, aunque no del todo: no dejan de ser una parte sustancial de España, y sería algo así como que mi brazo, de poder hablar, abominase del resto de mi cuerpo. Pero sí, atisbo que el catalanista convencido en el fondo desea ser francés. Ítem más, que ya se creen los franceses de España. Continúa leyendo Ser francés

Carne de cañón

Si el plan del Gobierno era confiar en que los mossos tuviesen controlados todos los colegios electorales identificados previamente, cumpliendo así la resolución judicial, adoleció de una gravísima falta de previsión. Continúa leyendo Carne de cañón

La dignidad de un hombre tranquilo

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Ayer por la mañana, un hombre, un hombre cualquiera, un ciudadano anónimo, se dedicó a arrancar panfletos, carteles y esteladas con que la vociferante turba había empapelado la fachada de la Consejería de Economía de la Generalidad de Cataluña la noche anterior. Su gesto fue espontáneo. Continúa leyendo La dignidad de un hombre tranquilo

Sobre Blas Infante

Yo era muy pequeño cuando inauguraron el parque de mi pueblo: un solar magnífico, antiguo eucaliptal atravesado por un arroyo, reconvertido en estupendo bulevar ajardinado con un anfiteatro en medio, merced a la inversión pública. Le pusieron de nombre Blas Infante. Una placa enorme fue estampada en lo alto de uno de los muros del anfiteatro, junto a una gran bandera de Andalucía. En la placa ponía, y todavía pone: A Blas Infante, padre de la patria andaluza. Intenté que me explicaran qué significaba ser un padre de la patria, pero nadie supo. Luego descubrí que era un título honorario que concedió por primera vez el Senado romano a Camilo por salvar la ciudad de los galos. Mucho ha llovido. En 1983, el Parlamento andaluz declaró que Blas Infante era Padre de la Patria andaluza. Continúa leyendo Sobre Blas Infante

Tres minutos largos de un futuro espléndido

Venció Emmanuel Macron en la segunda vuelta, y será el Presidente número 25 de la República Francesa, octavo desde que se instauró la quinta edición de la misma. Mientras que en España lo usual es, desde los años 80, que el Jefe del Gobierno electo bote y haga muecas en el balcón de la sede de su partido acompañado de su mujer y de su corte, a menudo algo achispada, con profusión de banderitas del partido y de cánticos burlescos dirigidos a las facciones contrarias, Macron elevó la comunicación política con una lección de maestro. Continúa leyendo Tres minutos largos de un futuro espléndido

La canaille

Poner en pie de igualdad la bandera de un Estado democrático, constitucional y parlamentario, con un trapo inocuo, peluche de un movimiento caracterizado por el racismo, la xenofobia, el clasismo y el sectarismo, es un error político de bulto. Continúa leyendo La canaille

Sobre Gibraltar

Cíclicamente, Gibraltar salta a la palestra informativa de los españoles. Conflictos aduaneros, beligerancia entre los marineros del Campo de Gibraltar y la policía británica, etcétera. Nada que no hayamos visto antes y, sobre todo, nada que no vayamos a ver en el futuro. No sé qué ha pasado ahora en Gibraltar, y honestamente, me da lo mismo. Lo he oído de refilón en el telediario de por la mañana, y he encontrado así la oportunidad ideal para venir aquí a hablar de mi libro. Continúa leyendo Sobre Gibraltar