Notas

Sabina

 

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Di con Sabina por casualidad, buceando en Instagram. Fue como descubrir algo esencial, de lo que a partir de ese momento ya no se puede prescindir, como el Aperol Spritz o hacer el aperitivo. Sigue leyendo

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MellonRhum

Manifiesto contra las egobloggers

Por @MellonRhum

“Soy blogger de moda” – Silencio, silencio incómodo.

¿Por qué la gente piensa que ser blogger de moda es ser egoblogger? ¿Acaso los bloggers de cocina son obligatoriamente cocineros? ¿O los bloggers de viajes, pilotos de avión, camiones o autobuses? No, no obligatoriamente. Pues yo soy blogger de moda, no tengo un blog para que me suban la moral gente que no conozco.

Si necesito mejorar mi autoestima salgo a correr, como un montón de algo con muchas calorías que me engorde mucho o bailo en mi habitación hasta que no puedo más.

La culpa de todo esto la tiene Amancio, y su democratización de la ropa bonita. Puede, y sólo puede, que alguna de todas las egobloggers tenga algo de idea de Historia de la moda, del arte, o arquitectura. Puede que incluso alguna sea capaz de escribir sin faltas de ortografía en su propio idioma. Y ya si resulta que su nacimiento bloguero se produjo el día de un alineamiento planetario (o como se diga) incluso hasta son capaces de escribir en dos idiomas…. lo de las faltas, eso ya es demasiada complicación.

Pasa que la mitad de éstas, o más incluso, como ocurre con la gran mayoría de personas en este mundo (hombres incluidos) piensan que comprar trapitos que te gustan es saber de moda. No sé en qué momento alguien toma como cierta esa idea. Pero no señores. Que te guste ir de compras no significa que te guste la moda. Y viceversa.

Que te guste ir de compras significa que un sábado te lo pasas fantásticamente en un centro comercial probándote ropa con tus amigas o si tienes un mártir que te soporta, con el calzonazos de tu novio, que odia estar ahí pero odia más que te enfades con él. Coges la ropa, prendas que crees que combinan entre sí, sin preocuparte de qué están hechas, qué corte tienen, si la tintada de una se parece a la otra, si se llevó ya en algún otro momento, aunque fuese hace dos lustros. Si el corte le favorece a tu cara, si te hace más alta o más baja. La coges porque crees que sabes mucho de moda, porque “te compras la Cuore y revisas (que no lees los artículos) las fotos de moda de la sección” y esa prenda venía recomendada por alguien que escribe de cualquier cosa utilizando para otros temas el término “macho rompebragas”. (Que por cierto, ¿qué mujer con un poco de elegancia utiliza ese término voluntariamente? Exacto, ninguna)

Todo lo anterior tiene la siguiente lectura:

Por un lado, que tienes tendencias masoquistas. Puedes ir a hacértelo mirar, perder un sábado por la tarde de compras es lo más parecido a clavarse palillos de bambú bajo las uñas… imagínate lo que siente el mártir ese que llevas detrás resoplando, que más que un novio es a estas alturas un perro faldero con hambre.

Si no te preocupas ni por el corte, ni la tintada, ni siquiera el material, porque no entiendes nada de todo eso y tu escoges las prendas por lo que ves en las revistas: NO TE GUSTA LA MODA. Eres una descerebrada manirrota que no entiende absolutamente nada de arte, que es lo que es la moda: escultura, pintura, historia y arquitectura en movimiento y por qué no, también ingeniería. Después, cuando ya tienes al pobre mártir cargado de bolsas y al borde de saltar por la barandilla, le pones ojitos y os vais a hacer unas fotos “to’ molonas” al Palacio de Cristal, al Templo de Debod o al campo abandonado de tu abuelo en medio de la nada.

Te pones la ropa nueva (que no sabes de dónde viene, ni por qué es como es, ni quien la eligió para ti) y venga a hacer fotos ridículas con poses esperpénticas. ¡Pero mujer, que el del “Discóbolo” de Mirón estaba más cómodo posando que tú!

Tu pobre mártir, venga a borrar fotos. Que si esta me hace gorda, que si aquí tengo papada…. por que esa es otra, TAMPOCO ERES MODELO, ni tu mártir Mario Testino. Y como no tienes medida ni raciocinio, no te vale con una foto, necesitas quinientas, para que te puedan decir lo mona que eres y lo bien que posas y el buen gusto que tienes (?) (tú o la redactora del “rompebragas”, que para el caso es lo mismo)

Cuando ya estás helada, esa es otra ¿por qué si está nevando no llevas calcetines ni abrigo? ¿A quién queréis engañar?, no queda luz y tu perro faldero se muero por un hueso o una bolsita de Brekkis Excel, te quitas la ropa que te acabas de comprar, con cuidado para que todo el alicatado de la cara no manche el top que Amancio te deja devolver 90 o 100 veces al mes.

Sí, sí, ¡¡¡que devuelven la ropa!!! ¡¡Pero cómo tienen tanta cara!! Yo no me lo podía creer. El postureo máximo. Nunca he estado en contra de que te regalen algo y hables de ello. Pero no, ¡¡¡¡éstas devuelven las cosas después de las fotos!!!!

¿Y quién las devuelve? Pues el mártir, al que ya conocen en todas las tiendas del grupo Inditex. “Anda ve tú a devolverlo que a mí me da vergüenza”. O la pobre madre de la que vuelve de trabajar. O ella misma, en cualquier población a más de 100 kms de casa: por ahí, más o menos, ha de andar ya el radio.

Y luego que si embajadoras de la moda, que si caras de no se qué y todo sin saber deletrear Vuitton, pronunciar Ghesquière o conocer el nombre del CEO que va a hacer desaparecer a Loewe. Ellas llegan, se hacen fotos con ropa que usan y devuelven, suben esas trescientas fotos por post, todas exactamente iguales, le dan un premio al martir por lo bien que se ha portado y se dedican a decir que saben mucho de moda.

Otro día hablaremos de las que además de tener un gusto horrible, resulta que estudian “moda”: son las hijas, primas, nietas, sobrinas de y se ponen unos creepers o lo que les diga algún chiflado sin gusto para tener más popularidad.

Fin.

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