Reseñas

El depravado círculo de la sangre

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Pasadas las 9 y media de la noche del 5 de marzo de 1953, Stalin, postrado en una especie de coma por una apoplejía en el salón de su dacha favorita, la de Kuntsevo, en los arrabales de Moscú, comenzó a boquear. “Tenía el rostro descolorido, sus rasgos eran irreconocibles. Literalmente se asfixió mientras nosotros estábamos allí mirando. Su agonía fue terrible…En el último momento, abrió los ojos. Fue una mirada espantosa, de locura o de rabia, y estaba llena de miedo a la muerte”. Sigue leyendo

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Notas

Mediadores

Entre tanta analogía con el 36 y tanto corresponsal anglosajón que se cree Orwell o Hemingway en Fiesta, no he leído ninguna alusión a uno de los actores secundarios de la Guerra Civil: el Comité de No Intervención. Sigue leyendo

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Historia

La increíble vida de Manolis Glezos (y III)

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La Dekemvriana, también llamada “el diciembre rojo” o “la Batalla de Atenas”, continúa siendo un episodio oscuro y turbio, sobre todo en lo referente a la implicación directa de las tropas británicas en la muerte de civiles a principios del último mes de 1944. Sea como fuere, aquello dio comienzo a una guerra civil sangrienta entre griegos. Los miles de partisanos comunistas con que el ELAS contaba en el Ática fueron diezmados por la intervención conjunta de británicos, guerrilleros de la Liga Nacional Griega Republicana (EDES) del teniente coronel Napoleon Zervas (un héroe de la I Guerra Mundial) y elementos monárquicos y colaboracionistas filonazis rehabilitados ex-profeso tras la liberación de Atenas; una coalición confusa y precaria que tenía como objetivo prioritario evitar que Grecia se convirtiese en un satélite de Moscú tras la victoria sobre Hitler. El EDES de Zervas era un ejército de partisanos heterogéneo. De inspiración venizelista, es decir, “socialdemócrata”, combatió desde el principio de la ocupación nazi junto a despojos del régimen de Metaxas y luego, en el Epiro, Albania y Macedonia, junto con los británicos, quienes rápidamente los armaron y legitimaron pues rivalizaban con el ELAS en aceptación popular, sobre todo en el campo griego. Sigue leyendo

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Críticas

La venganza de la reina rubia

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Una princesa rubia se desposa con un rey bárbaro, extranjero, feroz, exótico, salvaje, y se convierte en reina. Tiene una gran afrenta que vengar. Acepta ser dada en matrimonio al caudillo de un pueblo nómada y devastador con tal de embridar su terrible poder destructivo y hacerle levantar la espada contra sus enemigos. Hechiza a su nuevo dueño; también a su nuevo pueblo, con el sortilegio de su pelo dorado, de su carne blanca y de sus ojos de brujería capaces de sostener por sí mismos dos horas y media de película muda, e incluso más. Sigue leyendo

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Historia

La increíble vida de Manolis Glezos (I)

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Los tiempos turbulentos suelen ser prolíficos en héroes y mártires, en contraposición con la aburrida serenidad de los tiempos de paz. Es, stricto sensu, la diferencia fundamental entre la paz y la guerra, entre el orden y el caos: entre la democracia y la revolución. La famosa frase atribuida a Churchill de que democracia significa que si a las seis de la mañana llaman a tu puerta, sepas que es el lechero, cobra sentido absoluto trazando la comparación con épocas tan recientes todavía como los años 30 del siglo XX europeo, el campo más fértil de la Historia de la Humanidad, por acumulación númerica masiva, para monstruos, sátrapas, mártires y héores. Uno de estos hombres trágicos arquetípicos fue Manolis Glezos, quien aún vive: Bertolt Brecht los denomina “hombres imprescindibles”, y lo cierto es que su historia puede merecer, si no un capítulo de las Vidas de Plutarco, al menos algunas páginas de las Noches áticas de Aulo Gelio. Manolis Glezos trepó la Acrópolis y descolgó la bandera de la Alemania nazi de lo alto de la gran colina ateniense; luego tuvo la vida de Churchill justamente en sus manos, un par de años después. Su trayectoria vital es la de su pequeño y simbólico país durante el siglo XX.

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Historia

Madrid, noviembre de 1936

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En la tarde del 6 de noviembre de 1936, el Gobierno de la República española, presidido por Largo Caballero, decidía abandonar Madrid. Hacía poco que, por primera vez en la Historia de España, cuatro militantes anarquistas entraron a formar parte del gabinete: Juan García Oliver, en Justicia; Juan Peiró, en Industria; Juan López Sánchez, en Comercio, y Federica Montseny, en Sanidad.  Sigue leyendo

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Historia

18 de julio de 1936

Hoy, 18 de julio de 2016, se cumplen 80 años de la sublevación militar contra la República que, derivada en guerra civil, terminaría con ella en abril de 1939. Sigue leyendo

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