Sabina

 

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Di con Sabina por casualidad, buceando en Instagram. Fue como descubrir algo esencial, de lo que a partir de ese momento ya no se puede prescindir, como el Aperol Spritz o hacer el aperitivo. Continúa leyendo Sabina

Unas líneas de Marc Bloch

Ayer terminé La extraña derrota, de Marc Bloch. Bloch es uno de los historiadores más importantes del siglo XX francés. Tenía 53 años en 1939, estaba casado, era padre de seis hijos y catedrático de La Sorbona. Continúa leyendo Unas líneas de Marc Bloch

Velocidad, neuróticos y hombres fragmentados

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Escribió Henri Bergson: Si sigo con los ojos, en la esfera de un reloj, el movimiento de la aguja que corresponde a las oscilaciones del péndulo, no estoy midiendo, como podría pensarse, una duración. Lo único que hago es contar momentos simultáneos, que es algo muy distinto. Fuera de mí, en el espacio, nunca hay sino una posición única de la aguja y del péndulo, pues de sus posiciones anteriores no queda nada. Dentro de mí se realiza un proceso continuo de organización y de penetración mutua de los hechos de conciencia, y eso es lo que constituye la verdadera duración”. Tras someter a mediciones en el espacio la experiencia de la duración vivida, la cultura occidental había convertido la experiencia en esclava de la áspera cultura espacial de los hechos y las cifras, de los centímetros y las toneladas. Lo que Bergson dio a entender era que, por el bien del éxito en el comercio y en la ciencia, la civilización se privaba de su libertad más fundamental. Para él, la conciencia tenía que depender de la memoria para crear un cuadro coherente del mundo, y, al hacerlo, la mente, por asombroso que parezca, funcionaba como una cámara de cine, proyectaba imágenes estáticas para dar la ilusión de movimiento continuo, de identidad”.  Continúa leyendo Velocidad, neuróticos y hombres fragmentados

Consideraciones europeístas: adenda

Decía yo el otro día grosso modo, en las anteriores consideraciones europeístas, que la idea de Europa sin la carne de la identidad no vale de nada puesto que difícilmente impregnará la médula de los habitantes de las naciones que componen la Unión. Continúa leyendo Consideraciones europeístas: adenda

Bereziná

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Cuando el día 22 de noviembre de 1812, es decir, hace 205 años, Napoleón mandó quemar los estandartes más preciados de cada una de las unidades de su Grande Armée, todos supieron que la cosa estaba verdaderamente cruda. Las águilas imperiales eran los símbolos identificativos de esos soldados que llevaban casi veinte años paseándose orgullosos por Europa. Continúa leyendo Bereziná

Ser francés

De un tiempo a esta parte sospecho cuál es la verdadera pulsión del catalanismo. Tiene que ver con eso que ha dado en llamarse (y explotarse propagandísticamente por el Partido Popular) “hispanofobia”, aunque no del todo: no dejan de ser una parte sustancial de España, y sería algo así como que mi brazo, de poder hablar, abominase del resto de mi cuerpo. Pero sí, atisbo que el catalanista convencido en el fondo desea ser francés. Ítem más, que ya se creen los franceses de España. Continúa leyendo Ser francés

Por qué se necesita una bandera

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Cunde entre los bienpensantes la especie de que todas las banderas son iguales, cuando no hay nada más falso. Hay banderas y hay trapos. El grado de diferencia lo marca qué ampara cada una. Esto es capital, aunque las almas bellas se empeñen en negar la importancia de los símbolos. Continúa leyendo Por qué se necesita una bandera