Críticas

Corona de espinas

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Venía sugiriéndome Netflix que viera The Crown desde hacía tiempo. Cada vez que entraba en el ipad me aparecía en sugerencias, tanto, que terminé agregándola a mi lista de favoritos. Sigue leyendo

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Historia

La increíble vida de Manolis Glezos (y III)

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La Dekemvriana, también llamada “el diciembre rojo” o “la Batalla de Atenas”, continúa siendo un episodio oscuro y turbio, sobre todo en lo referente a la implicación directa de las tropas británicas en la muerte de civiles a principios del último mes de 1944. Sea como fuere, aquello dio comienzo a una guerra civil sangrienta entre griegos. Los miles de partisanos comunistas con que el ELAS contaba en el Ática fueron diezmados por la intervención conjunta de británicos, guerrilleros de la Liga Nacional Griega Republicana (EDES) del teniente coronel Napoleon Zervas (un héroe de la I Guerra Mundial) y elementos monárquicos y colaboracionistas filonazis rehabilitados ex-profeso tras la liberación de Atenas; una coalición confusa y precaria que tenía como objetivo prioritario evitar que Grecia se convirtiese en un satélite de Moscú tras la victoria sobre Hitler. El EDES de Zervas era un ejército de partisanos heterogéneo. De inspiración venizelista, es decir, “socialdemócrata”, combatió desde el principio de la ocupación nazi junto a despojos del régimen de Metaxas y luego, en el Epiro, Albania y Macedonia, junto con los británicos, quienes rápidamente los armaron y legitimaron pues rivalizaban con el ELAS en aceptación popular, sobre todo en el campo griego. Sigue leyendo

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Historia

La increíble vida de Manolis Glezos (II)

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Tras la hazaña de Glezos y Santas, proeza cuyo ejemplo correría como la pólvora por toda la Europa ocupada por los nazis iniciando el fenómeno partisano de la Resistencia, ambos fueron condenados a muerte in absentia. Sin embargo, Glezos no sería capturado por la Gestapo hasta el año siguiente, 1942. Sigue leyendo

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Historia

La increíble vida de Manolis Glezos (I)

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Los tiempos turbulentos suelen ser prolíficos en héroes y mártires, en contraposición con la aburrida serenidad de los tiempos de paz. Es, stricto sensu, la diferencia fundamental entre la paz y la guerra, entre el orden y el caos: entre la democracia y la revolución. La famosa frase atribuida a Churchill de que democracia significa que si a las seis de la mañana llaman a tu puerta, sepas que es el lechero, cobra sentido absoluto trazando la comparación con épocas tan recientes todavía como los años 30 del siglo XX europeo, el campo más fértil de la Historia de la Humanidad, por acumulación númerica masiva, para monstruos, sátrapas, mártires y héores. Uno de estos hombres trágicos arquetípicos fue Manolis Glezos, quien aún vive: Bertolt Brecht los denomina “hombres imprescindibles”, y lo cierto es que su historia puede merecer, si no un capítulo de las Vidas de Plutarco, al menos algunas páginas de las Noches áticas de Aulo Gelio. Manolis Glezos trepó la Acrópolis y descolgó la bandera de la Alemania nazi de lo alto de la gran colina ateniense; luego tuvo la vida de Churchill justamente en sus manos, un par de años después. Su trayectoria vital es la de su pequeño y simbólico país durante el siglo XX.

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Comentario

No se oyó un petardo

Habló el Rey. Como cada año. Este era especial, no obstante: era un Rey nuevo. Todo lo que supone cambiar, aunque sea de cara, atrae. Las masas sienten una atracción irracional por lo novedoso, una especie de inclinación puramente estética, mero fetichismo. Felipe VI mostró empeño en agradar; esa voluntad de justificarse a sí mismo y a la institución que representa lastra su mensaje y hace de su discurso un alegato ora melifluo, ora endeble intelectualmente. Cargó la mano en el elemento emocional. Si bien su target…  Sigue leyendo

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