Cuaderno de viaje

Rumanía

IMG_1828.JPG

Conocer un país en cuatro días y cinco noches es imposible. Lo es incluso viviendo toda la vida en uno, cuánto más cuando se aterriza en una nación extraña, en un sentido amplio de la palabra. Sólo es posible formarse nociones muy básicas, intuitivas en extremo, tan fugaces como la estancia misma. La imagen de Rumanía que tiene un español del común es la de un lugar hostil lleno de bribones, gitanas con faldas que se arrastran por el suelo, zapatos negros sucios y viejos, pañolones en torno a la cabeza y el cuello, dientes de oro y afición por pedir; pobreza, despojos del comunismo y los futboleros con memoria, Hagi, Popescu y La Cobra Illie. Sigue leyendo

Estándar