Notas

La claudicación

Me han invitado a un par de bodas últimamente. No es lo habitual. Llevo tres en menos de doce meses y se me han acentuado mis connaturales tendencias misantrópicas. Lo cierto es que en nuestro tiempo si no te invitan a una boda no existes. Es el marchamo de la socialité contemporánea, como decir, estar en la pomada. Las bodas, religiosas, me han dado tiempo y espacio para darle vueltas a ciertas cosas. Sigue leyendo

Estándar