Cuaderno de viaje

Roma

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Rumanía

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Conocer un país en cuatro días y cinco noches es imposible. Lo es incluso viviendo toda la vida en uno, cuánto más cuando se aterriza en una nación extraña, en un sentido amplio de la palabra. Sólo es posible formarse nociones muy básicas, intuitivas en extremo, tan fugaces como la estancia misma. La imagen de Rumanía que tiene un español del común es la de un lugar hostil lleno de bribones, gitanas con faldas que se arrastran por el suelo, zapatos negros sucios y viejos, pañolones en torno a la cabeza y el cuello, dientes de oro y afición por pedir; pobreza, despojos del comunismo y los futboleros con memoria, Hagi, Popescu y La Cobra Illie. Sigue leyendo

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Por la ventana del tren

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De Oviedo a Jerez, España es un degradado. De los morriones cantábricos orlados de esmeralda y con borlones de niebla por babero, a los campos de girasoles de la cuenca del Guadalquivir; lomas tranquilas bajo un cielo veteado en cada crepúsculo de un fulgor lleno de augurios al que es posible seguir llamando Europa.

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Viena

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Las ciudades son como la gente. Uno empieza a conocer a los demás por la cara, por el culo, por los pies: por la forma de lo que ve. Salir del metro y otear una ciudad nueva, desconocida, es una sensación palpitante, como abrir los regalos el día de Reyes. Sigue leyendo

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Estaciones: Méndez Álvaro

Como provinciano y pobre, lo primero que conocí de Madrid fue Méndez Álvaro. Me acordé de Manuel Alcázar llegando a la estación del Mediodía en diligencia, al principio de La busca, primer libro de una trilogía que marcó las primeras semanas de mi vida en la ciudad. Sigue leyendo

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Estaciones: el Prado

Hacía mucho tiempo que quería escribir sobre la estaciones de mi vida. Por puro placer descriptivo y estético. Sigue leyendo

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Esperando a Grouchy

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La tendremos, dijo Napoleón el 18 de junio de 1815 por la mañana, al ver desde Le Caillou que ninguno de los 60 mil soldados de la coalición comandada por Wellington se había movido de su sitio desde Hougomount hasta Papelotte. Y la tuvieron, naturalmente. Sigue leyendo

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