Hemeroteca

17 de enero de 1936

En el ABC del 17 de enero de 1936, salía publicado esto: 

Cunde la protesta entre los estudiantes contra los separatistas catalanes 

Se reanudan las clases en Sevilla

Sevilla 16, 4 tarde. Esta mañana se reanudaron las clases en los centros docentes clausurados ayer con motivo de la viril protesta de los estudiantes contra el acto de los estudiantes separatistas catalanes. La entrada a la Universidad se hizo previo cacheo y presentación de carnet. 

Carteles antiseparatistas en el Instituto de Córdoba

Córdoba 16, 4 tarde. Esta mañana apareció en el balcón principal del Instituto provincial de Primera enseñanza unos carteles en los que se leía: “¡Viva España única y Cataluña española!” Entre los escolares se entablaron discusiones. En la otra parte del edificio aparecieron otros carteles con la siguiente inscripción: “¡Mueran los canallas separatistas!” Los escolares entraron en clase normalmente.

Protesta del Sindicato español universitario de Córdoba

Córdoba 16, 10 mañana. El Sindicato español universitario de esta capital ruega la publicación de la siguiente nota dirigida a sus compañeros: “Los elementos separatistas de Cataluña han intentado profanar la Universidad española de Barcelona, izándose la bandera de la estrella solitaria, que no sabemos qué significa si no es la cobardía de los Dencás, Companys y compañía. Pero el intento no prosperó, gracias a la hombría audaz y valerosa de la Falange. Los universitarios de toda España están en pie contra la felonía, y el Sindicato español universitario cordobés tiene a orgullo el haber sido el primero en levantarse en defensa de la unidad de la Patria, haciendo sonar en nuestro instituto, de tan honda raigambre española, patrióticos gritos de ¡arriba España!, y engalanando su fachada con su emblema imperial, que supo conquistar glorias para la tierra española, y despejar las rutas imperiales de nuestra unidad de destinos. ¡Arriba España! “

Huelga comentar el parecido con la realidad contemporánea que tenemos entre manos. Síntoma inequívoco de la destemplanza febril de cualquier tiempo es el hecho de que cuando un fanatismo totalitario ondea en el cielo de un país, provoca irremediablemente la contestación no de la sensata mesura democrática, como sería de esperar y lo deseable, sino la del regurgitajo opuesto. Suele suceder así que a un nacionalismo se le levanta enfrente otro, y la lucha entre psyques mediocres es tan ridícula que suele ganar quien más grita. Me interesa de estos textos traídos a colación en esta fría noche en que las letras huyen de mis dedos (será que llevo mitones), nada más que algunas expresiones lingüísticas:

  • Viril protesta. El adjetivo viril es una de las características atemporales de lenguaje filofascista e incluso, como veremos más adelante, del filomarxista: los totalitarismos tienen una obsesión insana (que dice mucho de su naturaleza acomplejada) con lo masculino, con todos los presupuestos tradicionales asociados a ello: la fuerza física, la bravura, etc. Esa reivindicación de la planicie intelectual, esa sustitución de lo sutil por lo machote, siempre me desagradó y me sigue desagradando porque palpita en ello un miedo a lo femenino que no puede ser más montaraz.
  • Aunque se dice que el periodismo actual no sirve sino para ser un tablón de anuncios donde instituciones y partidos cuelgan sus mensajes al pueblo lector, vemos en la tercera pieza que el fenómeno no es ni nuevo, ni está sujeto a las debilidades coyunturales de nuestro tiempo.
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